artesania – de america latina

Artesania de America latina

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Introduccion

La ar­te­sania es el ar­te po­pular de un pueb­lo, de una re­gión, de un país. Rep­re­sent­an las cos­tumbres, sus me­morias y su tra­dición. Son obje­tos ar­tísticos. Dichos obje­tos ref­lejan una autent­icidad que enor­gul­lece y re­vita­liza la “ident­idad”, Son ori­gina­les, ref­lejan la ha­bilidad del ar­te­sano. El crea su obje­to par­tien­do de las ma­terias pri­mas na­tura­les.
Son de carácter esencial­mente ma­nual, realiza­das por un so­lo in­di­viduo o una uni­dad fa­miliar, transmit­idas por tra­dición de pad­res a hi­jos.

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La Ar­te­sanía Autócto­na Abo­rigen: es la que man­tie­ne vi­va la pro­ducción ar­te­sanal de los pueb­los y comu­nida­des in­dí­ge­nas, una de las más ap­reciada es la ar­te­sania po­pular Guate­mal­teca. Cuen­ta con un proceso his­tó­rico muy rico en ma­teria in­dí­ge­na, colonial y actual, ade­más de po­seer mezclas euro­peas y af­ricanas.

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Es­ta­mos en con­tacto con los ar­te­sanos que les pre­sent­amos en es­ta sección y tam­bién in­vi­tamos a aquel­los que de­seen colocar sus pro­ductos en es­ta Ho­mepa­ge.

Artesanía – México

Las Piñatas

Origen de la tradición:

Esta costumbre china llegó a Europa y en Italia fue donde le dieron un sentido religioso. Primero las utilizaron para las fiestas de Cuaresma, que concuerdan con el inicio de la primavera.

La piñata está hecha con una olla de barro cubierta con papel de colores brillantes y representa al demonio, que suele presentar al mal como algo llamativo para que cautive al hombre y ceda a la tentación.

La piñata clásica es como una estrella de siete picos que representan a los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.

Pegarle a la piñata con los ojos vendados representa la fe, virtud que nos permite creer sin tener que ver.

El palo con el que se le pega a la piñata representa a la fuerza de la virtud que rompe con los falsos y engañosos deleites del mundo. Las virtudes que hay que cultivar para vencer los pecados capitales son: contra la soberbia, la humildad; contra la avaricia, la magnanimidad; contra la ira, la paciencia; contra la envidia, la generosidad; contra la lujuria, la castidad; contra la gula, la templanza; contra la pereza, la diligencia. Con la ayuda de Dios, se destruye al mal y así se descubren los frutos que hay dentro de la piñata , que representan a las gracias de Dios.

El relleno de la piñata es símbolo del amor de Dios porque al romper con el mal, se obtienen los bienes anhelados.

De Italia, la costumbre de romper piñatas en Cuaresma llegó a España. Los españoles instauraron una fiesta cada primer domingo de Cuaresma y la llamaron “El baile de la piñata”.

Romper la piñata al inicio de la Cuaresma simbolizaba el deseo de acabar con el mal en la propia vida, de convertir el corazón para volver a Dios y de recibir los bienes eternos.

A principios del siglo XVI esta tradición era desconocida en América. Sin embargo en México, los indios mayas, que gustaban mucho del deporte, tenían un juego en el que trataban de romper con los ojos vendados una olla de barro llena de chocolate que se balanceaba detenida de una cuerda. A los frailes evangelizadores se les ocurrió que serviría de catequesis dar un sentido religioso al juego de la olla, enseñándoles el significado religioso de las piñatas y promoviendo que se rompieran durante el tiempo de Adviento como un complemento a las fiestas de las Posadas y con el mismo sentido de conversión que le daban los europeos.

Los “aguinaldos” son bolsitas o canastas con dulces y galletas que se les entregan a las personas que, por su edad o por su salud, no pueden acercarse a recoger los dulces y las frutas de las piñatas, con la idea de que nadie se quede sin recibir los beneficios de la piñata y sin participar de la alegría de la fiesta.
Al repartir los aguinaldos debemos pensar en que todos llevamos dentro nuestro propio “relleno”, es decir, una serie de cualidades, de dones que debemos descubrir y desarrollar para compartir con los demás. Cuando compartimos, nos llenamos de felicidad tanto al dar como al recibir.

Autora: Georgina Guajardo (Mexico)

Artesanía – Venezuela

Lúdicos Ecológicos Kerepacupai Meru

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El de­sar­rol­lo de la creati­vidad en la Coope­rati­va Ke­repacupai Me­ru nos per­mi­te crear una vit­ri­na pal­pable del tra­bajo ar­tístico de ar­te­sanos de to­da Ve­nezuela, pa­ra po­der ap­reciar más sob­re la cul­tu­ra y las tra­diciones plas­ma­das en pie­zas de ma­dera, texti­les, cerá­mica y vid­rio, pie­zas tan­to decora­tivas como uti­lita­rias que hacen que la cul­tu­ra po­pular se recupe­re y se for­ta­lezca con el pa­sar de los años. Y po­der conocer más sob­re la cul­tu­ra de los es­ta­dos Nueva es­parta, Bo­lívar, Del­ta del Ori­noco, Lara, en­tre ot­ros.

“Conscien­te de la im­portancia de los ju­guetes pa­ra el de­sar­rol­lo de las funciones fí­sicas, ment­ales y sociales del niño, decidi­mos crear una línea de ju­guetes ar­mables no bé­licos con la fi­nalidad de brin­dar una al­terna­tiva en lúdicos que in­terconecte al niño con el am­bien­te y que me­jor for­ma que un rom­pecabe­zas, don­de el in­fante puede ju­gar y ap­render la fauna ve­nezo­lana”, señala Fritz Sán­chez, ar­tista fun­da­dor del Tal­ler.

Fauna Venezolana Armable

Lúdicos Ecológicos es el nombre de la Se­rie de pie­zas ba­sadas en la estructu­ra de la fauna y flora pre­sen­te en la re­gión Orient­al del país, es­pecies caracte­rís­ticas de Ve­nezuela y Lati­noamé­rica, con­tri­buyen­do a la di­fusión y va­loración de los se­res vi­vos que con­forman nuestros ecosis­te­mas en Guayana, la nación y el con­ti­nen­te ame­ricano.

Las pie­zas, elabo­radas principal­mente con Pi­no Cari­be, son coloreadas con tin­tes na­tura­les -no tóxicos. Con­tando cada lúdico con una bre­ve leyen­da en la cual se plas­man las caracte­rís­ticas más re­sal­tantes de cada es­pecie, así como un men­sa­je alusi­vo a la con­servación de la na­tura­leza y la pro­tección de la fauna local.

La vi­sión de los in­tegran­tes de és­ta or­ga­nización se cen­tra en el ap­rendiza­je en­dó­ge­no, don­de niños, jó­venes y adul­tos cuent­en con pie­zas ar­mables de fauna local, conocién­do­la pa­ra su­mar­se a su pro­tección y así log­rar que Ve­nezuela con­ti­núe en­tre los pri­meros 10 países con mayor biodi­ver­si­dad del plane­ta.

El di­seño de los mo­delos se ba­sa en sín­te­sis grá­ficas de las es­pecies de fauna, si­luetas y en muchos casos en la estructu­ra real del ani­mal como en el caso de las se­ries de las 5 tor­tu­gas ma­rinas que ani­dan en cos­tas ve­nezo­lanas, ma­ripo­sas, pa­vones de Ve­nezuela, en­tre ot­ros.

Fritz Sán­chez, creador de los lúdicos jun­to a su socia Moy Ron­dón han ve­nido de­sar­rol­lan­do los más de 100 mo­delos de fauna ve­nezo­lana, con que hoy cuen­ta el Tal­ler Ke­repacupai Me­rú de Ciudad Bo­lívar, en el es­ta­do Bo­lívar.

William Alejandro Senges-Castillo

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Nace en Caracas el 15 de mayo de 1956, hi­jo de Elio Ra­fael Sen­ges Ver­dú y Alin­da Jo­sefi­na Cas­til­lo de Sen­ges, am­bos de ori­gen pro­vinciano, de la re­gión Bar­lovent­eña, del Es­ta­do Mi­ran­da, Su mad­re fue hi­ja de un pequeño hacen­da­do, don­de se cul­ti­vaba cacao, cam­bur y pláta­nos. El ape­go de és­ta a las tra­diciones, en su quehacer coti­diano, consti­tuiría la fuen­te pri­maria de inspi­ración pa­ra los tra­bajos del ar­tista.

“Ven­go de don­de las tra­diciones eran el hacer coti­diano, aho­ra duer­men, son recuer­dos que hoy plas­mo en el bar­ro pa­ra des­pertar­los.

No ten­go Escuela!, ni es­tu­dios de pin­tu­ra, ni cur­riculum de expo­siciones. Mi maestro es Dios, a quien le es­toy in­fi­nita­men­te ag­ra­decido. Mi escuela, un tra­bajo pro­ducto del en­sayo y el er­ror; Mi ga­lería ha si­do mi hu­mil­de casa; Mi ju­rado, el mis­mo púb­lico que me vi­sita; Mi pub­licidad, la que transmit­en to­do el que nos vi­sita; Y mi único pre­mio, su acep­tación.

Mi me­jor ap­lauso es principal­ment­e, el de los ve­nezo­lanos, y el de más de 25 países de to­do el mun­do, que vie­nen a buscar el hu­mil­de men­sa­je de mi tra­bajo y llevar­lo con or­gul­lo. Tam­bién a el­los mi gra­titud y a to­do el púb­lico en ge­ne­ral por sus coment­arios, ap­ro­bación y ben­diciones…”

Art Senges

Ar­te Sen­ges, es el tal­ler del ar­tista Wil­liam Sen­ges Cas­til­lo, don­de da rien­da suel­ta a su ima­ginación y creación, expre­sada en cuad­ros de pequeño y gran for­ma­to como tam­bién en pie­zas muy exclusi­vas y de colección, elabo­radas en cerá­mica, con fi­nos acaba­dos y el es­ti­lo incon­fundib­le de su creador.

„EL PORQUÉ DE LAS CARI­TAS INCLINA­DAS:“

En las Vírgenes

En el año 1989, me encon­tra­ba en la Is­la de Mar­ga­rita y una mad­ru­gada, me des­pier­ta una al­ga­rabía de per­so­nas que tran­si­taban a pie por la cal­le, eran gru­pos de per­so­nas que, como en oleadas se di­rigían a la Asunción.

Al in­da­guar tal acon­tecimient­o, me in­forma­ron que era la Pe­reg­ri­nación de la Vir­gen del Val­le, acto de fe que realizan los creyent­e,como pa­go, por los fa­vor­es concedi­dos.
Impre­siona­do y emociona­do por tal ma­nifes­tación, me di­rigí al Val­le del Es­pí­ritu San­to, que es don­de se encuen­tra su san­tuario. Al llegar, ob­tu­ve una sorpre­sa fuera de lo nor­mal: de­sor­den to­tal, mú­sica estruen­do­sa, ven­ta de licores, ba­sura, e inclusi­ve he­ridos por riñas cal­leje­ras. An­te es­to y lleno de decepción, me pre­gun­té, ¿Qué di­ría la Vir­gen si vie­ra es­to?

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De for­ma in­me­diata, en mi ima­ginación, como un ges­to de pe­na y ter­nu­ra, ba­jó la mi­rada, inclinó la cabeza y ab­rió su boquita es­bozan­do un sub­lime ges­to de nos­talgia por la re­ligiosi­dad que se ha per­di­do.

En las Muñecas:

Reflejo también este mismo gesto, muy de mi madre, con el que solía expresar su añoranza por aquellos recuerdos que con tanta nostalgia solía suspirar.
Hoy en casi todos mis trabajos se refleja esa nostalgia, como un llamado a rescatar los valores y nuestras tradiciones. (aqui las munecas)

En los cuadros:

Los cuatro amores de mi infancia fueron: mi madre Alinda y mis tres hermanas, Alida, Rosario y Noris quienes hicieron de mi niñez, el más lindo de mis recuerdos. Su ternura y su trabajo son los reflejos de la mujer pueblerina y del campo. Recuerdos plasmados hoy, por mi, en el barro y en lienzos. Acá más que nostalgia, reflejo la paz y un orgullo por todo lo nuestro y un humilde homenaje a la mujer venezolana que aún mantiene viva esas tradiciones en su que hacer cotidiano.