Austria

En todas las partes del mundo donde los cristianos celebran la encarnación de Dios, se tiene la tradición de colocar un pesebre en iglesias y hogares durante  la temporada navideña.

Los pesebres son una representación artístico-figurativa del nacimiento de Jesús en el pesebre de un establo de Belén.

En el pesebre o belén se coloca la Sagrada familia y los pastores, acompañados del buey y la mula. También se incluye en el paisaje la adoración de los magos venidos de Oriente, mismos que son colocados en el pesebre el seis de enero.
Los Evangelistas Mateo y Lucas fueron los primeros en describir la historia de la encarnación de Cristo, siendo el más conocido el evangelio navideño de Lucas.

Probablemente en  el siglo II después de Cristo surge y se extiende poco a poco en las primeras comunidades cristianas.

En el siglo IV ya existían en las catacumbas de Roma imágenes de la Natividad. El origen exacto del nacimiento es difícil de definir, por cuanto es el producto de un proceso largo, pero sí está históricamente documentado que ya en los primeros siglos cristianos el día de la Navidad eran expuestas en las iglesias ostentosas imágenes religiosas que, apartir del siglo X, asumieron un carácter siempre más popular, extiéndose gradualmente después por toda Europa.

Comúnmente San Francisco de Asís es considerado el “padre de los nacimientos”, porque en la Navidad del 1223 hizo el primer nacimiento en el bosque

Uno de los más antiguos pesebres se encuentra en la Capilla  Sixtina de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma. Fue realizado en alabastro en 1289 por Arnolfo di Cambio y donado a esta iglesia.

Los retablos tallados tipo gótico que representan el nacimiento de Cristo se citan como precursores del pesebre. Un  altar asi, con un grupo de los Reyes Magos de figuras de madera se encuentra  por ejemplo, en la iglesia de St. Wolfgang, en el Salzkammergut en Austria.

 Este altar fue construido en el año 1480 por el artesano artístico tiroles (de Brunecker) Michael Pacher.

Un período floreciente de los pesebres fue el Barroco.Las primeras noticias ciertas de pesebres en iglesias se remontan a la Alemania meridional cuando, después de la Reforma, los Jesuitas fueron los primeros en reconocer el gran valor del pesebre como objeto de oración  e instrucción religiosa.Los Jesuitas hicieron construir preciosos y fastuosos pesebres, tanto que esta costumbre se extendió rápidamente en las iglesias de toda la Europa católica.
Baluartes en la construcción de los nacimientos en los países europeos vinieron a ser Italia, España, Portugal y el sur de Francia. En la Europa Oriental, Polonia, la República Checa y la Eslovaca; en la Europa Central sobre todo Austria y el Sur de Alemania.

El arte de los nacimientos vivió una época de oro en el siglo XVIII, cuando se comenzó a ampliar y completar los pesebres con estaciones y episodios de la vida común. En el museo de Bressanone, Italia, es posible admirar el más famoso de estos “pesebres anuales” compuestos de más de cuatro mil figuras, realizado por los hermanos Augustín y Josef Propst provenientes de Sterzing
En el museo de la Diosisis deBressanone se encuentra el famoso pesebre  de Nißl- el cual posee más de 500 figuras , este fue eleborado por el agricultor de la región de Tirol , Zillertal,  Franz Xaver Nißl (1731 – 1804) . Este pesebre o belén único y de un alto valor, se encuentra en posesión de la parroquia de San Giovanni en el  Valle de Aurina, Italia.
El final del siglo XVIII fue marcado por la Ilustración y por la Secularización; en algunos lugares fueron prohibidos los pesebres: sobre todo en Baviera se debieron eliminar todos los nacimientos de las iglesias, de esta manera llegaron a las casas de los campesinos para evitar su destrucción. La consecuencia fue que en los campesinos creció el interés por el arte refinado de los nacimientos, de modo que ellos mismos comenzaron a tallar las figuras. Hasta mediados del siglo XIX se elaboraban los pesebres con paisajes de las montañas, a partir de la segunda mitad, llega la influencia de los pesebres orientales.

A finales de siglo, disminuyó sensiblemente el interés por los pesebres pero hubo coleccionistas que impidieron que muchas representaciones se perdieran irremediablemente. Así, por ejemplo, Max Schemederer, quien reunió pesebres de todo el mundo y dejó a sus herederos una de las más grandes colecciones que hoy es posible admirar en el Museo Nacional de Munich.

Hoy en día vuelve a renacer el interes por los pesebres como lo demuestran las asociaciones de pesebres que se encuentran en todas partes.